Las “Buenas Prácticas de Manufactura” (BPM) o Good Manufacturing Practices (GMP) son regulaciones de carácter obligatorio para las empresas dedicadas a la fabricación o elaboración de productos para el consumo humano. Esto con el propósito de prevenir riesgos de índole físico, químico y biológico, ante una posible contaminación en alguno de los procesos y que al final repercuta en la salud de los consumidores. Por ello, las BPM comprenden una serie de regulaciones que incluye el control sanitario de las instalaciones, equipos, utensilios, servicios; el proceso en todas y cada una de sus fases, supervisión, manejo de productos, manipulación de desechos e higiene personal, entre otros componentes.
Su utilización genera ventajas no sólo en materia de salud. Los empresarios se ven beneficiados en términos de reducción de las pérdidas de producto por descomposición o alteración a causa de contaminantes diversos.
Por otra parte, mejora el posicionamiento de sus productos mediante el reconocimiento de sus atributos positivos para su salud.
"En Laboratorios COFASA se mantienen auditorías constante para detectar posibles fallas en los diferentes procesos de la elaboración de los medicamentos. También estamos regidos por la Junta de Vigilancia de la Profesión Químico Farmacéutico, a fin de garantizar la calidad de nuestros productos”, señala la licenciada Auristela de Méndez, directora técnica del laboratorio.
En cuanto a los controles microbiológicos, es política de la empresa que el personal asista a los chequeos médicos cada seis meses para descartar aquellas enfermedades infecto contagiosas, incluso los procesos gripales requieren de tratamiento e incapacidad.
Con las prácticas de manufactura, Laboratorios COFASA deja en evidencia la calidad en la elaboración de los productos, los cuales gozan de aceptación en la región centroamericana y del Caribe al cumplir con los estándares que rigen las “Buenas Prácticas de Manufactura”.
Certificamos la Calidad de Nuestros Productos.
CON ESTA CERTIFICACIÓN, LA COMPAÑÍA FARMACÉUTICA, S. A. DE C. V. (COFASA) CONFIRMA SU LEMA “MEJORAMOS LA CALIDAD DE VIDA DE NUESTROS CONSUMIDORES”.
La norma ISO 9001-2000 ha sido adoptada como modelo a seguir para obtener la certificación de calidad de los procesos. Lograrla permitirá optimizar aún más los sistemas con recursos y materiales existentes, volviéndose competitivos y asegurando la calidad de sus productos. Según la licenciada Lissette Chávez de Pérez, la certificación ayuda a simplificar, conocer y mejorar las capacidades de la organización. De este modo es posible mejorar el producto de forma constante y satisfacer al consumidor.
Aparte de ser una ventaja, la empresa asume una nueva imagen competitiva con los mismos insumos, pero la diferencia radica en la disminución de desperdicios y el ahorro de tiempo. Estos principios básicos de la gestión de la calidad son reglas de carácter social, encaminadas a modernizar la marcha y el funcionamiento de una organización mediante la renovación de sus relaciones internas.
La ISO 9001-2000 propone métodos probados y geniales principios para optimizar el carácter final del producto mediante sencillas mejoras en la organización de la empresa, que al final se traducen en alta calidad. “La certificación permite ser competitivos al optimizar los recursos de forma contínua, en la cual se verifican y reevalúan aquellos procesos para garantizar la calidad de los productos. Sin calidad técnica es imposible ser competitivos en un mercado exigente”, sostiene la licenciada Laura Patricia de Guevara, asesora de ISO 9001-2000. Toda mejora se traduce en beneficio único, la calidad final del producto. Por ello, la alta competencia y la capacidad tecnológica de las empresas hace que éstas logren los más altos estándares de producción a nivel de la totalidad del sistema productivo.
La certificación ISO 9001-2000 viene a confirmar la efectividad de procesos y estándares que se aplican dentro del laboratorio.







